Relatos Cortos de Ciencia Ficción- «Los Intrusos» – Capítulo 2

Relatos cortos de ciencia ficción - Capítulo 2

– Efectivamente, un grupo de clones… – dijo Bryant Zaius.

– Pero el Ente Ejecutivo Mundial había asegurado que la amenaza de los clones estaba perfectamente controlada…

Tras los 20 años de guerra, quedó comprobado que todos los individuos inscritos en el Registro General de Sujetos Generados por Clonación o habían muerto o habían sido trasladados al Anillo Exterior… Desde allí, es imposible regresar a la Tierra… O, al menos, bastante complicado…

La desconfianza empezó a dibujarse en la mirada de Harry Ford.

– ¿Qué estás pensando Harry?

Inconscientemente, el cuerpo del exagente se inclinó para acercarse al de su antiguo jefe.

– ¿Nos ha mentido el Ente Ejecutivo?¿Quedaron clones en el planeta?

Bryant Zaius sonrió y respiró hondo.

– ¿Qué es la mentira y qué es la verdad cuando se trata de cuestiones tan escurridizas?¿Cómo podemos saber que algún clon no se haya ocultado entre los millones de seres humanos que pueblan este planeta?¿Cómo podemos saber que alguno no haya logrado manipular la información del chip identificador?

(Desde el año 2097, todo individuo tenía instalado en su cuerpo un chip que servía para conocer su identidad en cualquier momento y circunstancia. Los clones, en su chip, llevaban indeleblemente impresa su condición por lo que, teóricamente, era imposible que pudieran ocultar su naturaleza. Aunque en el Grupo Operativo sabían que la información del chip identificador podía ser alterada…)

– Bryant, cambiar la información del chip es carísimo… Sólo delincuentes internacionales con negocios multimillonarios tienen el dinero suficiente para lograr pagar a quien puede hacerlo… Dudo mucho que los clones tengan medios para poder hacer algo así…

– Lo planteaba como hipótesis… Lo que te quiero decir es que todo se presta a la confusión… Aparte está el tema de quienes pueden haber nacido de las relaciones entre clones y humanos… ¿En qué grupo lo situaríamos?

– Seamos prácticos. ¿Por qué creéis que hay un grupo de clones suelto por Megápolis?

– Hace quince días, una tienda de armas del Barrio 32 fue asaltada… Los asaltantes dispararon contra los dos vigilantes y los cuatro dependientes… A uno de estos últimos, lo dieron por muerto pero sólo estaba malherido… Pudo oír la conversación que mantuvieron dos miembros del grupo…

Bryant Zaius pulsó uno de los botones de su mesa y tras él apareció el holograma del informe del incidente. El Comandante se levantó y fue pasando páginas. Al llegar a la deseada, amplió la imagen y señaló con su dedo el párrafo que le interesaba.

– Mira esto. Según el dependiente, uno de los asaltantes dijo: “Ya es hora de que los intrusos podamos vengarnos”

Las pupilas de Harry se dilataron automáticamente.

– Los intrusos…

– Efectivamente, Harry. Los intrusos… El modo en que los clones se autodenominaban…

– ¿No puede ser que alguien haya utilizado ese nombre con afán provocador?

– Lo pensamos. Cinco después, con el importante arsenal que consiguieron en el asalto, atacaron uno de los Centros Nodulares del Ente Ejecutivo Mundial…

– No ha trascendido la noticia…

– No se quiso que trascendiera. Uno de los atacantes murió en el ataque… Al acceder a los datos de su chip identificador, se trataba de un clon de 36 años a quien se le dio por muerto en el año 2267.

En el 2267… Eso significaba que se le dio por muerto con 12 años. Posiblemente, en una de las razzias organizadas por uno de los escuadrones de Grupo Operativo… A lo mejor, por uno de los escuadrones en los que él participó…

– Bryant, ¿tengo yo alguna relación con…?

– No, ninguna. Si te he llamado, no es por eso. Te he llamado porque eras uno de los pocos que hacía su trabajo sin que los sentimentalismos le estorbaran… Hemos llegado a la conclusión de que algunos escuadrones no ejecutaron las operaciones higiénicas encomendadas según las instrucciones dadas. Muchos de los clones, sobre todo los más jóvenes, pudieron escapar… Y, quizás, ahora se han agrupado…

– Eso es sólo una teoría, ¿no?

– Sí, sólo una teoría. ¿Se te ocurre otra?

– No, de momento, no… Pero, en cualquier caso, sé por dónde empezar para iniciar la investigación del caso…