Relatos cortos de Ciencia Ficción – ” Los Intrusos ” – Capítulo 6

Clon Los Intrusos relato corto de ciencia ficción de José Manuel Cruz

– Yaba, ahora nos va a hablar de cómo podemos contactar con el grupo…..por el que el agente Harry Ford le ha preguntado – dijo Zaius-. Nos va a dar los detalles necesarios para que podamos dar con ellos. Y, entonces, podrá volver al Empire Club sin ningún tipo de problema…

Pero, ¿cómo va a ser posible eso, comandante? – dijo Harry-. Yaba ha cometido un delito gravísimo…

– Quizás – dijo Zaius-. Pero, a veces, debemos ser prácticos. Y debemos resolver un problema antes de ser absolutamente escrupulosos con el cumplimiento de la ley…

Pero, comandante, ¿quién nos asegura que Yaba no volverá a hacer lo mismo en el futuro? Es un peligro que…

– No siga, Harry – le interrumpió Zaius-. Ahora mismo, la prioridad es que el grupo de clones que anda suelto no ponga en peligro la seguridad del planeta. El señor Yaba nos dará su palabra de que no va a volver a cometer un error como en el que ha incurrido con ese grupo de delincuentes…

– Por supuesto, comandante – dijo Yaba-. Se lo prometo…

– Muy bien – dijo Zaius-. Ahora, infórmenos…

En el rostro de Yaba, se dibujó una sonrisa de oreja a oreja. Al mismo tiempo, miró desafiantemente a Harry Ford.

– Busquen en una nave abandonada de la Zona Industrial 45. En la calle A-7, Nave 536. Allí, procedimos a grabar a los integrantes del grupo información nueva en los chips identificadores. Por supuesto, no sabíamos sus intenciones…

– Bueno, agente Ford – dijo Zaius-. Ya sabe lo que quería… ¿Va a dirigirse esta misma noche a ese lugar?

Harry clavó su mirada, alternativamente, en Zaius, en el Alcalde y en Yaba. Sabía que estaba siendo objeto de una burla o de una maniobra artera. Pero poco más podía hacer. Tenía que acudir rápidamente al lugar señalado por el gangster para lograr cumplir su objetivo.

– Sí, comandante – dijo finalmente-. Ahora mismo, parto hacia allí.

Cuando Harry Ford volvió al Aerocar, vio que ni su conductor ni Rip Ley estaban en él. No se lo pensó dos veces. Subió al vehículo y partió hacia la nave industrial identificada como lugar de refugio de los clones.

En el trayecto, no podía dejar de pensar que, a lo mejor, podía ser objeto de una trampa o encerrona. Quizás, diseñada por sus propios superiores. ¿Qué se escondía detrás de toda esa historia?¿Qué había querido decir Yaba con sus enigmáticas palabras?

Quería encontrar una respuesta pero, antes de lo que pensaba, el Aerocar ya estaba en la puerta de la nave industrial y lo único que podía hacer era actuar rápido. Comprobó que llevaba el Identificador, el Desactivador y el Disparador Láser y entró en el edificio a través de una ventana que tenía los cristales rotos.

En el interior, todo era silencio. Nada parecía moverse. Fue buscando entre los recovecos de la planta baja y no vio nada sospechoso. De repente, una sombra pareció moverse al fondo de la nave.

Puso en marcha el Identificador pero el sujeto estaba demasiado lejos para que pudiera captar la onda emitida por el chip. Pudo ver que la sombra subía rápidamente por unas escaleras y Harry Ford fue detrás de él. Ya en la primera planta, vio, gracias a la luz que entraba por las ventanas, cómo el individuo corría rápidamente hacia el fondo contrario de la nave. Harry continuó siguiéndolo.

De pronto, entró en una zona sin ventanas donde todo era sombra. Sólo dio unos pasos cuando el suelo cedió y él cayó bruscamente a la planta baja, perdiendo el conocimiento.

Cuando abrió los ojos, un grupo de ocho personas le rodeaba. Le habían quitado sus armas. Uno de ellos se aproximó y le habló.

Buenas noches, agente Ford. Mi nombre es Roger Howard y soy el líder de este pequeño grupo. Creo que nos anda buscando…